Las policías no quieren ser víctimas

Pero lo son. 

csi_miami_season_10Soy una adicta a los procedimentals. Se llaman así a las series de 50 minutos que tratan sobre “el-asesino-del-día”, lo cogen, y cada uno se va a su casa hasta el día siguiente. Suele haber muy poquitas tramas entre los protagonistas, salvo cuando algún actor se quiere ir de la serie, así que puedes hasta dar cabezadas y todo y enterarte del final. Yo me reconozco como adicta, y añado que si encima tienen un puntillo sórdido a lo Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales, Mentes Criminales o CSI Miami todavía mejor.

En general, cuando estas series alcanzan las 3 temporadas o un mínimo de audiencia, siempre aparece un sujeto desconocido que se obsesiona con la unidad o con alguno de sus miembros y se dedica a ir matando gente para dejárselo claro. Hasta ahí, las tramas de estas series: si te gustan activamente bien y si no, siempre encontrarás alguna puesta haciendo zapping. 

La diferencia está en cómo se desarrolla la trama en función de si el sujeto de la obsesión es el policía o la policía.

En el caso de él, el acoso suele venir de un ex presidiario tras un caso bien resuelto. Además, no es un acoso que se quede en su persona, sino que suele extenderse a su mujer e hijos. Está guay que en las series de detectives metan al Siglo de Oro ehawaii-five-o-grace-parkspañol, pero yo creo que la honra y el Twitter no cuadran demasiado bien. Y es que, ¿por qué si no iban a acosar a su familia? Está claro que todavía hoy la “familia” tiene un valor, una robustez que aporta al hombre. De esta forma el asesino no pretende despojarle sólo de su vida, sino previamente de su masculinidad.

En el caso de ella, la vendetta es más personal. Suele tener un móvil más retorcido más allá de la simple detención. Pero, y lo que es más importante, suele tener un componente sexual. Da igual que en el perfil que le sacaran hace 2 temporadas le fueran los señores camioneros calvos, siempre el acoso hacia una policía mujer tiene un tinte sexual. Un tinte sexual que en muchas ocasiones se traduce en tensión sexual. ¿Que te acosen es excitante? Porque no lo creo.

La reacción de los personajes suele ser la misma y probablemente la que tendríamos cualquiera de ser policías: trabajar más y mejor. Sin embargo, la respuesta del equipo es bastante distinta. A ellos se les ve cansados. A ellas, histéricas. A ellos se les manda a casa para que descansen. A ellas, para que estén seguras. Con ellos se sugiere la escolta. Con ellas se impone.

Como podéis eshow-banner-portrait-small-law-order-svu-57ab47800061a-8c61bac720c0739698dfef78930a10105ed19f28sperar, el clímax final no iba a ser diferente. Si el policía es hombre, este suele descubrir dónde está escondido o dónde retiene a su familia. Va sólo, no puede avisar a su unidad para tan sagrada misión como la de recuperar su honra. La pelea es como la de dos osos del National Geographic, furiosa y desesperada por la superivencia. Cuando la unidad llega el psicópata suele estar muerto o moribundo, y el agente del FBI o policía cubierto en su sangre, victorioso. Sólo falta que alguien escriba un poema épico sobre esta gesta en prime-time. 

A ella en general la suelen encontrar. A ella también la desarman con una facilidad pasmosa, es como si de repente olvidara los años de formación como policía y sólo atinara a colocarle un par de golpes. A ella la amenazan sexualmente. El asesino no piensa en que pueda tener hijos o marido, la humillación es su cuerpo. En algún golpe de suerte, consigue noquear al agresor y llega su unidad al rescate, la tapan con una mantita y se la llevan en ambulancia. Aquí no hay poemas épicos, hay más bien consejos de revista de autoayuda. En otros casos, ella no sólo le deja KO sino que además recoge su pistola y le mata, en una muerte mucho menos visceral que la de su compañero macho. Por supuesto, ella parece sorprendida por lo que ha hecho, como si a una niña se le disparara una pistola que pensaba que era de juguete. Y en la última de las opciones, es la unidad la que la rescata. En este caso, suele haber un preludio de tortura sexual con comentarios del psicópata mientras le acaricia una mejilla.

Las policías no quieren ser víctimas, y el resto de mujeres tampoco. No voy ni mucho menos a negar que es mucho más probable ser violada, secuestrada, agredida… siendo mujer que hombre. Pero por otro lado, teóricamente las protagonistas de estas series se han formado para ser policías igual que sus compañeros. ¿Por qué entonces nos están vendiendo que hagamos lo que hagamos, las mujeres siempre seremos víctimas?

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1 pensamiento en “Las policías no quieren ser víctimas”

  1. Bua, cuanta razón, estoy harta de que las mujeres siempre tengamos el papel de víctimas pobrecitas que tengamos que ser salvadas…también fan de ese tipo de series. Muy buen artículo!

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