Matilda y el feminismo en 10 razones

1. Matilda nace siendo niña. Desde el principio en la película queda claro que es un hecho clave. Mientras que su hermano fue deseado, ella es olvidada en la silla del coche. Los señores Wormwood ignoran todos sus talentos mientras que alaban a su hermano.

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2. Matilda es una campeona de los autocuidados. Sabiendo desde muy muy pequeña que sus padres no pueden (o no quieren) hacerse cargo de ella, decide asumir su bienestar y seguridad. No lo hace de una forma rutinaria y tediosa como hacemos la mayoría, sino cuidando cada detalle para que cada día sea único.

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3. Matilda no justifica a sus padres. Creo que este punto es crucial. En muchas películas, series, cuentos… nos encontramos con padres negligentes que son perdonados y comprendidos por sus hijos. Matilda sabe que ellos no se están comportando bien y aprende a convivir con ellos sin esperar mucho, pero sin disculparles y exigiéndoles los mínimos. Y si considera que algo está mal, siempre estará el bote de agua oxigenada.

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4. Matilda tiene su estilo propio. Si ya es difícil elegir un aspecto con el que te veas favorecida y cómoda a los 20, imagínate a los 4. Además su inconfundible lazo forma hasta parte de la trama.

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5. Matilda hace de su mayor dificultad su mayor don. Es asombroso como Roald Dahl es capaz de transmitir el concepto de resiliencia a un público infantil. Pero así es. El “maltrato cotidiano” (los gritos, el ninguneo constante, la negación de sus capacidades…) consiguen que ella desarrolle sus poderes telequinéticos. Sus poderes telequinéticos no vienen acompañados de un castigo como en muchas otras historias pero tampoco van más allá de su personalidad y sus necesidades. Una vez que ha restaurado su mundo, tanto en el colegio como en casa, sus poderes pasan a un segundo plano, aunque en algunos momentos le hagan la vida más cómoda.

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6. Miss Honey es otro ejemplo de resiliencia en Matilda. Su historia encaja más en la narrativa Disney de las primeras princesas, una niña huérfana de madre cuya tía materna (la señorita Trunchbull) se hace con el control de su casa. Pierde también a su padre Magnus, como se entrevee en la película a manos de la temible Trunchbull. Aquí notamos que, igual que en la historia de Matilda, nadie hace caso de las sospechas y los sentimientos de una niña pequeña. Pero a diferencia de estos principios trágicos, no necesita de ningún hombre que la rescate. Se hace mayor y consigue realizarse en lo que ella quería, independizarse aunque parcialmente de su malvada tía y ayudar a todos los niños. Incluso intenta explicar a los Wormwood y a la señorita Trunchbull lo maravillosa que es Matilda, y al ver que ellos se niegan a aceptarlo decide transmitirle sus cuidados y su aprendizaje.

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7. La señorita Agatha Trunchbull es temible. Es la profesora de gimnasia que te hacía quedar en ridículo cuando no podías saltar el plínton. Es la profesora de música que te hacía tocar una y otra vez la flauta, y te hacía copiar 500 veces “Debo traer la flauta a clase” si se te olvidaba. Pobre de ti si eran 473 en vez de 500. La Trunchbull es el claro ejemplo de que no todo el mundo que trabaja con niños es bueno, le interesa o los quiere. Y al igual que Matilda enseña que los padres pueden no tener razón y estar haciendo las cosas mal, dice a los niños otra verdad igual de importante: tus profesores no tienen por qué ser buenos. 

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8. Sisterhood en Matilda: la relación de cuidados entre la señorita Honey y Matilda es asombrosa. Es una relación transversal, horizontal en la medida de lo posible, entre dos mujeres de edades muy distintas. Es maravilloso como a lo largo de la película la señorita Honey va mostrando su parte infantil a Matilda porque sabe que esta la entenderá. Matilda agradecida por ello intenta recuperar sus pertenencias en la casa familiar, donde vive injustamente la Trunchbull. Porque nadie mejor que una niña sabe lo que son los verdaderos tesoros: la muñeca que te acompañaba de noche o compartir un bombón con tu padre. Pero aparte de esta fascinante relación, encontramos que Matilda en el cole también se hace con un grupo de amigas y amigos. Desde el principio Matilda protege a Lavender cuando pone el sapo en la jarra de agua de la Trunchbull, y aprovecha el poco tiempo que tiene para pasarlo con ellas y ellos y explorar el mundo que les rodea.

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9. Zinnia Wormwood y su único acto de amor, literalmente, si hacemos caso al narrador omnisciente. Y es verdad. Después de que durante la película Matilda intente desesperadamente conectar con su madre, Zinnia se da cuenta de que el único acto de amor que puede hacer por su hija es cedérsela a la señorita Honney. En la última escena de la película la familia se ve obligada a huir por los negocios sucios del padre. Los Wormwood intentan arrastrar a Matilda a Ouam, pero Matilda suplica a la señorita Honey que la adopte (lleva los papeles de la adopción en la mochila desde que fue lo suficientemente mayor para hacer fotocopias). Y entonces, la señora Wormwood le dice a Matilda que ella es su única hija, pero que nunca la ha entendido, ni siquiera un poco… y firma los papeles junto a su marido. El mayor acto de amor que pueden hacer por su hija es permitir que otras personas la quieran y cuiden como ella se merece.

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10. Matilda no es la niña que todas hemos querido ser. Es la niña que todas hemos sido.

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Soy médico y además me gusta escribir. Soy una de las co-creadoras de El Violeta es el nuevo Negro. Me gusta ver Netflix, los blogs de autoras femeninas y pensar en lo que podría ser una buena historia.

0 pensamientos en “Matilda y el feminismo en 10 razones”

  1. Amo esta película desde que fui lo suficientemente mayor como para ponerla una y otra vez en el televisor.
    Gracias por ayudarme a verla desde otro ángulo y terminar de entender porque siempre me sentí tan identificada con ella. <3

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